Dicen que si sabrá Urquijo, el breve, lo de su compañero de
partido, Carlos Iturgaiz, a quien se vió aparcar su cochazo, un Lancia de los
caros, de lujo de poca monta, en las inmediaciones del colegio electoral de Las
Arenas donde le corresponde, en un aparcamiento destinado a minusváidos. Dicen
que no hubo multa, que los escoltas vigilaban. Y fue votar y marchar pitando
para Cantabria, que un día de estos, dicen, se empadrona en Meruelo.